Perdida en Nuquí (título original)

Cómo internarse en estas selvas chocoanas que bordean la playa, sin ser absorbido por su mar y sus leyendas como le ocurrió a una reconocida presentadora de TV, dos músicos y un chef extranjero.

Viajar – El Tiempo
Lucero Rodríguez G.

En Pa’ Chupá, la discoteca de Nuquí (Chocó), están cantando alabaos unas mujeres del grupo de Carmendilia González. “¿Qué ha pasao? -Se preguntan en Nuquí- ¿Hubo muerto y no supimos por andar emparrandaos?” Los alabaos son los cantos que por tradición y herencia africana los pobladores del Pacífico colombiano dedican a sus muertos y a sus santos.

Si no hay alabaos en un velorio, la gente apenas saluda, reza y se va, como el negro Juancho que en tales casos se excusa antes de retirarse. ” Mañana hay que madrugá”, dice. Los ausentes por los que se cantan estos alabaos aterrizaron el viernes pasado al mediodía en el aeropuerto de Nuquí: José Ramón, ‘Moncho’, cantante de una banda pop rock barranquillera; Ana K. Soto, presentadora de TV y su equipo, Mario y Richard; Daniel Meroño, chef español y el actor y cantante de la tierrita, Hansel Camacho. Desde el primer instante en piso chocoano hubo una atmósfera alborotada. Una chirimía amenizó el momento, mientras Mano Cambiada, la corporación de promoción turística, repartía la información sobre destinos chocoanos como playas, ríos, cascadas y manglares de los corregimientos de Termales, Coquí y Jurubidá (de Nuquí), y actividades como surfing, caminatas y avistamiento de aves y ballenas. Josefina Klinger, de la organización, convenció al viceministerio de Turismo de que le ayudara a traer invitados especiales a Nuquí. “Qué les puede pasar”, dijo.

Hace más de 15 años Nuquí y sus alrededores viven de la pesca y del turismo. Estas comunidades todavía tienen necesidades básicas por resolver. Sin embargo, sobreponiéndose a ello, han consolidado una oferta de alojamientos, gastronomía y ecoaventuras. Hoy cuenta con fuerza pública, pendiente del turista, a prudente distancia. Y como si fuera poca la riqueza de su cultura, Chocó, además, tiene mar, tres parques nacionales naturales y olas que retan a los mejores como el brasilero Adriano de Souza, el cuarto surfista del ranking mundial profesional, que estuvo en Nuquí, surfeando y posando para una campaña publicitaria internacional. Ballenas y olas Los alabaos se oyen en todo el pueblo.

Lo que ocurrió el fin de semana fue que el cantante barranquillero se perdió en Cabo Corrientes, a 35 minutos en lancha hacia el sur de la cabecera municipal de Nuquí. El mar estaba picado, los lancheros le advirtieron: “Aquí está la mejor ola del Pacífico para surfear. Pero, también hay que estar pendientes de las ballenas porque por este sitio acostumbran llegar”. Allí, los pelados de Nuquí, que hasta hace unos tres años trataban de flotar en las tablas de la cama echadas al mar, aprendieron a surfear, aunque todavía muchos lo hacen en tabla de madera, moldeada a punta de machete.

Todos se han vuelto tan fans del futbolista Wason Rentería y de Hansel como de Souza. Comienzan las fiestas La ausencia de uno de los del grupo no impidió continuar con el itinerario. Al final de la tarde del viernes, la presentadora de TV, su camarógrafo y su productor fueron la siguiente baja del grupo. Ellos salieron a las 2 p.m. a buscar alguna curiosidad en Nuquí. Y lo que vieron los impresionó. “Lo que pasa aquí toca registrarlo”, dijo el productor. Había hombres y mujeres descalzos, algunos de ellos sin camisetas y sudados que corrieron como perseguidos, al son de tambores, bajo la lluvia, por las calles embarradas de la pequeña Nuquí. Y en esa confusión los de la tele se esfumaron. Eso pasó en medio de las fiestas de la Virgen del Carmen, en las que los turistas pueden participar del 8 al 16 de julio, cada año. En la noche del mismo viernes Hansel salió con su guitarra hacia la verbena y tampoco regresó.

Termales y río En Termales, el chef, dueño del restaurante Ispania en la zona G de Bogotá, se metió a la cocina de una de las señoras que atiende turistas allí y no se le vio más. Como se perdió, al igual que los otros, tampoco pudo caminar por los cuatro senderos que ofrece Termales, para ver loras, guacamayas y zainos que hay por el trayecto; ni bañarse en el pozo de agua caliente y azufrada que cae al río Termales. “De pronto fue que decidieron quedarse a vivir por estos lados como yo -dijo Rosendo Chiquicho, de Caucasia, Antioquia. Rosendo fue a Termales a hacer un trabajo de construcción por 15 días y ya lleva 15 años viviendo allí. “Yo he andado y lo que me enamoró de aquí es que es el único sitio que conozco donde uno puede dormir con las puertas abiertas y no lo roban”.

Entre manglares y playa En busca de manglares, Coquí fue el sitio recomendado. Este es un pueblo de 200 habitantes fundado en 1830 por ocho hombres, que tras perder una madera en el río Baudó, pasaron por el lugar y se quedaron. También se quedó en Chocó Javier Montoya, un paisa que vive en Morromico (Juribidá), desde hace 28 años. Asegura que fue a un paseo y no regresó más a su natal Retiro (Antioquia). Hoy es dueño de las Posadas de Morromico y vive rodeado de comunidades negras e indígenas, frente al agua y las anchoas más frescas y verdes del Chocó.

Si apareciera alguno de los invitados de Josefina, quizá querría quedarse en Coquí que ya cuenta con dos posadas turísticas, un restaurante y un grupo de ecoguías que conducen a cuatro cascadas (Cañal, Bongo, Bejuquillal y el Chorro) y a los senderos de manglares que se recorren mientras se oyen las olas. A los invitados aún los espera el grupo folclórico de los alabos, para despedirlos. Del ‘Moncho’ se supo que se quedó contemplando la imponencia de las ballenas de hasta 18 metros de largo y 25 toneladas de peso; Hansel se enredó en las cuerdas de la guitarra que le recordaron los tiempos en los que les cantaba a los turistas en su natal Bahía Solano y pasaba las tardes jugando fútbol en Nuquí; a Meroño, con todo y sus estudios culinarios en la escuela Hofmann de Barcelona (España), lo atraparon los olores de pescados desconocidos como el bravo, y la pulcritud y el cariño con que cocinan las chocoanas. Y los de la tele se quedaron enrumbados velando el sabor de las arrebatadas caderas negras.


Acerca de lucerorodriguezg

Soy mujer. Escribo. He sido periodista y editora independiente. Busco algunas hojas en blanco virtuales para ver qué pasa con lo que dejo allí... Algo más sobre mí está en la etiqueta YO SOY LÚ. En las otras etiquetas hay algo de hormonas, rayones y notas inéditas y publicadas en otros medios. Ver todas las entradas de lucerorodriguezg

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