Las mentiras sobre Michael Moore y 5 estupideces de Christopher Hitchens

Hoy después de 9 años de guerra, salieron de Iraq los últimos militares estadounidenses y yo me topé con un artículo infame llamado: Las mentiras de Michael Moore, del recién muerto Christopher Hitchens (alabado por much@s y por él mismo). Infame no porque vaya en contra de Michael Moore, cuyo trabajo -ni más faltaba- no es incuestionable (alabado por much@s, odiado por los demás) con sus cosillas políticamente parcializadas. Pero me parece infame porque defiende lo indefendible: las mentiras sobre las que se impulsó la Guerra en Iraq y por basarse en apenas furiosas opiniones personales, insultos y especulaciones para ello.

Releo Las mentiras de Michael Moore, lleno de migas de pan el teclado de mi laptop y después de unos cinco años, veo otra vez su referido documental en la crítica de Hitchens: Fahrenheit 9-11. Me quedo  pensando en la humana habilidad de la retórica (hablar mierda) de los llamados: intelectuales. Leo un seductor perfil de Hitchens en la revista Arcadia, donde muy emocional habla de su “rutilante inteligencia”.

Aquí el artículo: Murió Christopher Hitchens.

Hitchens le metió el diente a romper mitos y trató de tocar intocables como los íconos del pacifismo y la santidad de este mundo: Gerald Ford y la Madre Teresa de Calcuta. Amén. Se hizo un provocador, sin duda, mientras Prospect Magazine y Foreign Policy lo ubicaban en sus listas de los 100 intelectuales más importantes del mundo. Adicionalmente, “el tamaño de su erudición es francamente asombroso, y quienes lo conocieron aseguran que ha logrado amasar en una sola vida la capacidad de conocimiento de una docena de hombres”, según Arcadia. Aunque no especifica ¿qué clase de hombres? Si una docena de hombres como Orhan Pamuk, Habermas, Gore Vidal, Umberto Eco…? o ¿como los directivos de la Selección Colombia?

Pero Hitchens también acostumbraba hablarles duro a sus mayores, solo que ellos no le hacían tanto caso. A Gore Vidal lo ha tratado de paranoico y a Noam Chomsky le reclamado por supuestamente difundir la idea de que el bombardeo de Bill Clinton a una farmacéutica de Sudán con misiles de largo alcance fue peor que el 9-11, cosa que Chomsky desmiente. y entre otros, un desastre por el le cayeron ráfagas de críticas a Clinton. Hitchens también se dedicó a atacar blancos fáciles como la Iglesia Católica, francamente, tan desprestigiada en estos tiempos, que resulta tan poco retador tener argumentos en su contra, como en contra de la bondad de Hitler. Esos frentes de guerra de antaño contra la Iglesia deberían ser ya patrimonio exclusivo de la vieja guardia rebelde como Fernando Vallejo o los nadaistas paisas.

Sobre sus cinco páginas de Las mentiras sobre Michael Moore, estoy de acuerdo sí, con dos ideas; la primera que: en Estados Unidos (como quizá también en Colombia y muchas partes del mundo), la izquierda es “demasiado solemne, melancólica, herbívora, obtusa, mono-croma, virtuosa y aburrida”, tan solemne, mono-croma … … y demás, como quien lo comenta: Hitchens, excepto por lo herbívoro porque no tengo idea de si se alimentaba de plantas.  No entiendo esa idea. La segunda, que Michael Moore -sí y no- debió hablar más sobre la clase de tirano que era Hussein. Si creo que serviría para contextualizar y darle más peso de objetividad al documental, aunque también pienso que al extenderse en estas explicaciones, podía correr el riesgo de desviar el planteamiento central de Fahrenheit: las burdas mentiras, que justificaron una guerra que dejó semidestruido y en el caos a un país, donde Bush todavía no ha encontrado las tales armas de destrucción masiva, que tanto anunció, pero sí unas buenas reservas de petróleo. Que es LA RAZÓN DEL DOCUMENTAL.

Aquí el artículo en español:

Las mentiras de Michael Moore

Aquí el artículo en inglés:

The lies of Michael Moore

El chovinismo no suena mucho a disidencia

Después de debatir con Michael Moore en el Festival de cine de Telluride (Colorado-EU), Hitchens dijo que estaría dispuesto a hacerlo nuevamente “de disidente a disidente”. Yo me pregunto qué clase de disidente es alguien que no se atreve a cuestionar un Gobierno que mintió con descaro para justificar una guerra.

En concreto, 1. Hitchens comienza hilando “delgadito”, como decimos por aquí -por lo más mezquino-, cuestionando el sentido antibélico de la película porque está dedicada a los muertos de la guerra. El hecho es que no está dedicada a los autores intelectuales, sino a las VÍCTIMAS; los peones del macabro juego de la guerra: soldados y civiles de ambas nacionalidades ¿Dónde está la contradicción? 2. Que Moore no se decide entre si al fin los saudíes de su país (como los miembros de la familia Bin Laden, entonces con grandes negocios en común con los Bush) dirigen o no “la política estadounidense (por medio de vínculos familiares o de intereses económicos abrumadores)”. Eso de que la dirigen no está dicho en la película, pero sí que tienen una enorme influencia. 3 De perorata en perorata al fin Hitchens evade el tema del romance de Bush y los Talibanes que duró hasta 5 meses antes del 9-11 (cuando lo visitaron en EU, mientras el mundo civilizado condenaba sus violaciones a los derechos humanos) y se extendió dos meses después del mismo ataque que fue cuando al fin Bush mandó tropas a ese país para buscar a Bin Laden.

Después “el disidente” habla de las decisiones de guerra en primera persona, como si él también participara de ellas, que si “bien enviamos demasiadas tropas, o no teníamos que haber enviado ninguna” que si “realmente queríamos asegurarnos de que no sobreviviera o escapara ningún miembro de Al Qaeda…”, se muestra aludido por los cuestionamientos de Moore sobre las decisiones de Bush y por ahí se va mostrando la estrecha distancia con su objeto de análisis tanto como la posición de este “rebelde” del establishment, pero cuando no esté de turno.

4 Hitchens, escritor, ensayista y cowboy esquiva la cuestión de los falsos argumentos con que se arma una guerra, con su cómplice y evasiva posición del tema en cuestión, diciendo que: “Descubrimos que los partidos de la izquierda civil afgana –como los partidos de la izquierda civil iraquí– están firmemente a favor del cambio de régimen…”.

5 Cuestiona Hitchens que hay en Farenheit: “algunas insinuaciones muy poco sutiles sobre los vuelos que transportaron a miembros de la familia Bin Laden fuera del país después del 11-S”. Claramente, ni son algunas, ni son insinuaciones, ni tendrían por qué ser sutiles. Es un solo hecho que muestra el documental y que ni Hitchens desmiente, porque fue real que cuando absolutamente nadie podía salir en avión de EU ni siquiera Ricky Martin que iba a los Grammy –por un toque de entretenimiento-, la familia de Bin Laden, lo hizo, dejando por los aires cualquier posibilidad de interrogatorio o registro de información, que es lo mínimo que se hace con la familia de cualquier delincuente en el mundo y más tratándose de algo tan grave, tal como lo reclama un ex agente del FBI, en el documental. Que el segundo, el tercero o el cuarto al mando después se echó encima la responsabilidad de esa decisión ¡puff! qué novedad, eso también pasa en estas tierras tropicales, y no desmiente nada.

Cuando dice Hitchens que para Moore, Hussein no representa ningún problema, parece que no se viera los documentos que critica sino que se los contaran. No hay defensa a Saddam Hussein sino a la soberanía de un país extranjero. En cambio si a juzgar por la posición de Hitchens fuera, parece que no hubo ningún problema, nada absolutamente nada irregular en las decisiones de Bush. Y hablando de “especulaciones, exageraciones y mentiras”, según sus palabras dirigidas al trabajo de Moore, el “sutil” Hitchens concluye que: “si hubiera sido por Michael Moore, Slobodan Milosevic todavía sería el hombre fuerte de una Serbia tiranizada y hambrienta… Afganistán seguiría bajo el poder de los talibanes”, cosa que además de tendenciosa, lo lleva a uno a preguntarse: cuántas veces antes su “rutilante argumentación” se basó en lo que hubiera pasado si…, es decir en el terreno de lo que no ocurrió, en el mundo de la imaginación y no de los hechos concretos y demostrables, como debería hacerlo un investigador serio no un fabulista, sofista.

La selección de sus fuentes, el uso de ciertos recursos audiovisuales muy comunes en los documentales, pero que distorsionan o suprimen partes del contexto total de los hechos de los que habla, podrían ser peticiones simples a los documentales de Moore. El tema no debería ser tan complicado ni tan personal entre “intelectuales”, ese rótulo, a veces inutil debería servir más para tratar de cambiar el mundo con las palabras, no para masturbarse en un mundo… de palabras, en un pulso “argumentativo-especulativo”, más que real, solo por mostrar que se tiene la razón.

Una autoreferencia al trabajo del mismo Hitchens como esta, del mismo artículo, que dice: “yo también he escrito y presentado una docena de documentales televisivos de bajo presupuesto, sobre temas tan diversos como la Madre Teresa y Bill Clinton y la crisis de Chipre, y también  ayudé a producir un documental algo más elaborado sobre Henry Kissinger destinado a las grandes pantallas…”, al tiempo que en su crítica sobre la típicas posiciones de izquierda comenta: “¿Cuántas veces, en mis viejos tiempos en la revista The Nation, escuché rumias nostálgicas y casi envidiosas?”, eso sí que pone a pensar en serio en la fuerza de la envidia y la nostalgia.

Como sea Moore, sin ser periodista, en su momento hizo la tarea que otr@s no hicieron a quienes por su oficio les correspondía hacerlo. Quizá, con un listado de cosas por cuestionar, pero bajo otros argumentos.

Hoy unos 600 mil milllones de dólares de gasto militar y 113.755 civiles y más de 4.500 soldados muertos, es un buen día para releer a Hitchens, volver a ver Fahrenheit y que cada cuál saque sus propias conclusiones, o tal como el ponderado Chomsky lo hizo, apenas limitarse a preguntarse: “¿Tiene sentido responder a Hitchens?”.  Chomsky apenas si se gastó alguna vez un par de frases sobre él como: “ha tenido salidas de tono histéricas durante los últimos 20 años… es un mentiroso descarado, yo simplemente las ignoro, no merecen ser respondidas…”. Me recuerda un siquiatra que conozco que me dijo una vez: hay situaciones y personas que no resisten un análisis, y es mejor dejarlas que ponerse a estudiarlas; así que me pongo a hacer algo importante como contar las migas de comida sobre mi almohada. Desde el mundo de la argumentación no debe ser mucho lo que se arregla del mundo físico, mientras se mastica el pan de cada día como cualquier ciudadan@.

Diciembre 18 de 2011

Acerca de lucerorodriguezg

Soy mujer. Escribo. He sido periodista y editora independiente. Busco algunas hojas en blanco virtuales para ver qué pasa con lo que dejo allí... Algo más sobre mí está en la etiqueta YO SOY LÚ. En las otras etiquetas hay algo de hormonas, rayones y notas inéditas y publicadas en otros medios. Ver todas las entradas de lucerorodriguezg

One response to “Las mentiras sobre Michael Moore y 5 estupideces de Christopher Hitchens

  • Warnak

    Conocí a Hitchens por su ateísmo, en lo que en general coincido en casi todo, me interese por su obra, mucho me gusta, pero sufrí una gran desilusión respecto a sus convicciones políticas, y me sentí realmente en otra vereda sobre su defenza del americanismo policial.
    No puedo negar que sigo sintiendo admiración por él, justamente porque sus contradicciones lo hacen mas humano.
    Su locuacidad y preparación son para mi admirables, no así sus posturas políticas.
    Nadie es perfecto, por suerte, hay que tomar lo mejor de cada quien, que es mi caso, y en el caso de Hitchens, particularmente, y coincidiendo o no con muchas de sus posturas, hay que admirar su convencimiento y que no pretendió ser complaciente con nadie, solo dijo lo que pensaba.
    Y era su derecho.

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