He leído la cara de Juan Manuel Roca y… bueno… nadie

He leído la cara de Juan Manuel Roca, el poeta. He reconocido a nadie. He visto sus palabras retumbar contra las paredes del teatro de Cartagena y me ha tocado el eco de su voz. Hace dos semanas, en el Adolfo Mejía, una reverberante imagen habló de nadie y de unos romanos invasores hasta en los cuadernos cuadriculados. No me lo había topado cara a cara, nunca. No había imaginado el color de su voz con esa estela melancólica y dramática, que deja el sonido en el aire mientras se desplaza. Ni soñado la casualidad del vozarrón de su letra. Tampoco era un plan ver lo que ya había oído mientras lo leía. Pero ahí estaba con nadie. Qué les digo, es domingo en la noche y no recuerdo tan bien a los demás invitados, ni siquiera al mismo Roca, misma roca, pero con lanzas…  hablando de nadie… quizá un Jotamario ahí chistando y nadaiando; uno más veterano, Jaime García Mafla, redireccionando la atención dispersa en unos cuantos blackberries y moscas en el aire volando, bien en reverencia hacia la edad de su verso o a la solemnidad de su lento hablar; Gustavo Tatis, como Dios: en todas partes, que vale rezarle que sus versos resultan más ingeniosos que su ubicuidad;  y la chica, Lucía Estrada, de dientes blancos, versos claros y boca tan roja como para olvidar el color de su vestido, aunque se le espera, de verde como Esperanza… de joven escritora… y Salvo Basile en la silla de adelante riendo a carcajadas de la presumida ficción de un montón de Claudias que supuestamente han amado a Jotamario, en una sola vida y cuartilla larga, y unos cuantos gatos al cierre de un festival… y bueno… nadie, como nosotr@s, que encontrara la voz de un sepulturero Roca que convoca un silencio sepulcral digno de un entierro o una exhumación existencial… en un evento mal publicitado, quizá.

Biografía de Nadie (Juan Manuel Roca, poeta colombiano)

Es notable la gloria de Nadie: no tuvo antepasados bajo el sol, bajo la lluvia, no tiene raigambre en Oriente ni Occidente. Ni hijo de Nadie, ni nieto de Nadie, ni padre de Nadie, pequeño cónsul del olvido.

¿Ven un vacío en la foto familiar, un hueco, un espacio entre la respetable parentela? Es Nadie, sin rastro y sin linaje.

Es notable la gloria de Nadie antes de la primera mañana de la historia, precursor de hombres que hoy son hierba, de padres de otros padres que son velas sin pabilo.

Festejemos a Nadie que nos permite presumir que somos Alguien.

Y los demás nadies (siguen por aquí) descubiertos por alguien (click, click, click).

Y otro link más: Roca en la Casa de Poesía S.

Domingo, 4 de marzo-12

Acerca de lucerorodriguezg

Soy mujer. Escribo. He sido periodista y editora independiente. Busco algunas hojas en blanco virtuales para ver qué pasa con lo que dejo allí... Algo más sobre mí está en la etiqueta YO SOY LÚ. En las otras etiquetas hay algo de hormonas, rayones y notas inéditas y publicadas en otros medios. Ver todas las entradas de lucerorodriguezg

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