Amo todo lo que fluye

Amo todo lo que fluye, amo que la segunda mitad del Trópico de Cáncer al fin robe un suspiro a mis bostezos por casi 100 hojas rayadas… amo que “fluya” cierta atención hasta que me ata a la silla y me tapa la boca babeante, justo cuando empezaba a dormirme con el libro… como sea amo todo lo que fluye… cuando fluye… como esta oración de Miller que acabo de leer y que cambió mi lectura cuando finalmente me despertó:

(in ENGLISH, click click here, I love everything that flows)

*
“Amo todo lo que fluye -dijo el gran Milton ciego de nuestra época-. Pensaba en él esta mañana, cuando me he despertado con un gran grito horrible de alegría: pensaba en sus ríos y árboles y en todo ese mundo nocturno que está explorando. Sí, me he dicho, yo también amo todo lo que fluye: ríos, alcantarilla, lava, semen, sangre, bilis, palabras, oraciones.

Amo el fluido amniótico, cuando se derrama de la bolsa. Amo el riñón con sus dolorosos cálculos, su arena y qué sé yo; amo la orina que brota caliente y las purgaciones que no cesan; amo las palabras de los histéricos y las oraciones que fluyen como la disentería y reflejan todas las imágenes morbosas del alma; amo los grandes ríos como el Amazonas y el Orinoco donde los locos como Moravagine van flotando a través del sueño y la leyenda en un bote descubierto y se ahogan en la desembocadura invisible del río.

Amo todo lo que fluye hasta el flujo menstrual, que arrastra el semen que no ha fecundado.

Amo las escrituras que fluyen, ya sean hieráticas, esotéricas, perversas, poliformes o unilaterales.

Amo todo lo que fluye, todo lo que contiene el tiempo y el porvenir, que nos devuelve al comienzo donde nunca hay fin: la violencia de los profetas, la obscenidad que es éxtasis, la sabiduría del fanático, el sacerdote con su letanía pegajosa, las palabras indecentes de la puta, el escupitajo que va flotando por el arroyo de la calle, la leche del pecho y la amarga miel que mana de la matriz, todo lo fluido, fundente, disoluto y disolvente, todo el pus y la suciedad que al fluir se purifica, que pierde el sentido de su origen, que circula por el gran circuito hacia la muerte y la disolución.

El gran deseo incestuoso, es el de seguir fluyendo, unido al tiempo, el de fundir la gran imagen del más allá con el aquí y ahora. Un deseo fatuo, suicida, estreñido por las palabras y paralizado por el pensamiento”.

Amo esta página que acabo de leer del Trópico de Cáncer de Miller. Definitivamente.

Acerca de lucerorodriguezg

Soy mujer. Escribo. He sido periodista y editora independiente. Busco algunas hojas en blanco virtuales para ver qué pasa con lo que dejo allí... Algo más sobre mí está en la etiqueta YO SOY LÚ. En las otras etiquetas hay algo de hormonas, rayones y notas inéditas y publicadas en otros medios. Ver todas las entradas de lucerorodriguezg

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