Desconfío de l@s desconfiad@s…

Desconfío de l@s desconfiad@s y no es un simple juego de palabras. Desde la orilla y a través de mis propios binoculares, veo cómo el desconfiado y su desconfianza nadan en círculos erráticos en aguas oscuras aunque poco profundas. No hay que fijarse en la espalda del que teme el puñal por detrás, hay que mirar lo que esconde en su mano.

Sospecha de mí para convertirte al instante en mi primer sospechoso. Al fin y al cabo la consciencia es un bumerán y el color del paisaje no sólo le pertenece al paisaje sino al brillo y al tono de los cristales desde donde se mira. Tus ojos no deberían ceder al efecto de la refracción más que al de la reflexión.

El que va por la vida temiendo ser traicionado una y mil veces lo será. Al que se queda a esperar el bus en la estación le llega. Es un hecho. Así como al que no lo espera también le puede pasar el carro…  por delante o por encima. Es una posibilidad. Aún así, lo primero es más certero.

El que conoce tan bien la mecánica interior de la mezquindad parece que tiene información de más para echarla a andar. Así como el que habla o piensa mal en defensa previa a hacer calumniado, no merece mil ni un insulto en su honor siquiera, el celoso que presagia deslealtades sin hacer preguntas, tampoco merece más que la fidelidad de un eterno silencio.

Ahí va tu temida traición, si la buscas podés descubrirla tanto en cada sonrisa que encubre, quién sabe qué verdadero sentimiento, como en las huellas de tu propia piel desnuda. Es posible verla en todas partes, es seguro que viva en muchos lugares, pero que especialmente vaya contigo, en tu falta de fe en quien sí la tuvo en vos. En tu visión. Es la verdad de una mentira que ves en la superficie de la apariencia ajena, en el fondo de tu propia experiencia.

La sensación de acecho, la certeza de que lo fascinante y perfecto no puede ser ni siquiera un momento, el impulso a matar ilusiones antes de la decepción, tal vez no sea la reacción anticipada al desastre que tu masoquista miedo va arrastrando por anticipado, si no el deseo oculto de seguir siendo un inocente asesino inmortal.

Por alguna amnésica o delirante razón siempre confío –hasta que la evidencia de un crimen demuestre lo contrario-, pero siempre confío… en cada nuevo brote de orgasmo y en mis propias alas de Fénix; así que mátame que yo sí sé nacer de nuevo -o al menos mantengo la esperanza de más vidas en una sola intensa-. Si vas a ser ese criminal que no se responsabiliza de los cadáveres de pasión que va dejando por el camino, yo soy kamikazee -hola, qué tal, estoy acostumbrada a la muerte-.

¿Qué tal si tus flameantes celos y mi explosiva reactividad a la desconfianza se abrazaran una vez más? ¿Qué quedaría en pie? ¿Qué quedaría vivo?

Lú. Abr. 23 de 2013

Acerca de lucerorodriguezg

Soy mujer. Escribo. He sido periodista y editora independiente. Busco algunas hojas en blanco virtuales para ver qué pasa con lo que dejo allí... Algo más sobre mí está en la etiqueta YO SOY LÚ. En las otras etiquetas hay algo de hormonas, rayones y notas inéditas y publicadas en otros medios. Ver todas las entradas de lucerorodriguezg

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