A mi amiga M* desde Neuquén (Argentina)

Querida M***, te saludo desde la puerta de La Patagonia (todavía no paso de la puerta, pero voy a entrar, ten un poco de fe en mí). Después de 26 horas (14 en tren) llegué a Neuquén. No morí en ese tren, que me pintaron tan tétrico en Buenos Aires, pero…

En Bahía Blanca viajé a dedo por primera vez en mi vida desde una bomba de gasolina (YPF), que andaba buscando a la salida de la Ciudad. En el café, frente a la estación de tren, le pregunté por ese sitio a dos hombres, Oscar, un profesor de tango de la Universidad de 84 años, y su amigo, Héctor*, técnico de fútbol de un equipo local y “negocios varios”, de unos 57, arrepentido de las decisiones que no tomó en su juventud, en el trabajo, el amor y la aventura, incluida una propuesta de jugar en Santa fe, por allá cuando tenía 18 años y estaba de moda importar jugadores argentinos a Colombia. De Buenos Aires llegó hace 35 años a echar raíces en una ciudad que le pareció más tranquila, Bahía.

Al verme tan perdida se ofrecieron acercarme a la bomba que buscaba para contactar a alguien, que me llevara por la ruta 22. Les pregunté ¿A cuántas cuadras quedaba la estación de El Cholo? se miraron ¿A cuántos kilómetros queda? fue lo que debí preguntar. No tenía idea de lo lejos que estaba. En el carro el viejo me repetía: “Dónde dejaste a Valderrama, piba”, me divertía y al menos no me preguntaba por El patrón del mal. Los argentos me tienen podrida con ese tema. Yo NO VEO TV HACE CASI CUATRO AÑOS. Se acaban de enterar por las narcoseries, de toda la movida de Pablo Escobar -lindo producto de exportación-, que los colombianos creímos enterrar hace más de 20 años, resucitado por nuestra propia TV. A ellos les divierte. Normal. El consumidor goza más que el productor, siempre (antes de recibir la boleta de cobro).

En el Cholo, Héctor* me recomendó que no fuera tan confiada y que le dijera al que me llevara que tenía a una tía enferma, que necesitaba visitar urgentemente. Lo hice, de la manera más sencilla que pude. Así como soy yo.

-Sí, lupus con fiebre amarilla, otitis y una cortada en un pie. La tía abuela del conocido de una prima, que fue muy amable conmigo el año pasado que estuve aquí a quien quiero ver hoy mismo, antes de que firme su testamento ¿Me lleva?

Me levantó Pedro*, el camionero más inteligente y “modesto” de todos los que pudiera conocer en este viaje, tal y como se autopresentó… En el camino me habló de su vida romántica y sexual (vaya conversación con un camionero)… Pedro*, el chofer del camión del que tuve que saltar (La nota completa aquí, click, click)...

Gros Bisou,

Lucero

(Sospecho que estas cartas empezarán a llegar con un mes de retraso. Voy tan rápido como ese tren “en estado de emergencia”).

Escrita el 8 de mayo de 2014.

Poco más de una semana más tarde desde El Bolsón:
Al sur del sur, con menos hielo y sin Coca, por favor (siguiente, click, click)

Acerca de lucerorodriguezg

Soy mujer. Escribo. He sido periodista y editora independiente. Busco algunas hojas en blanco virtuales para ver qué pasa con lo que dejo allí... Algo más sobre mí está en la etiqueta YO SOY LÚ. En las otras etiquetas hay algo de hormonas, rayones y notas inéditas y publicadas en otros medios. Ver todas las entradas de lucerorodriguezg

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